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domingo, 16 de agosto de 2015

Oraciones por los sacerdotes




Guardad, Señor, a vuestros sacerdotes que todos los días os inmolan en el altar.
Protegedlos, porque sin ser del mundo, han de vivir en él.
Cuando los placeres del mundanos los seduzcan, saciadlos con las delicias de vuestro corazón.
Defendedlos y consoladlos en las horas de amarguras, cuando crean estéril toda su vida de sacrificios por las almas; atraedlos, porque no tienen a nadie más que a Vos.
Preservadlos inmaculados como la hostia que diariamente estrechan en sus manos.
bendecid sus pensamientos, palabras y obras.
Amén


Deprecaciones


Señor, para promover tu honra y gloria: dadnos sacerdotes santos.
Señor, para aumentar nuestra fe: dadnos sacerdotes santos.
Señor para defender tu doctrina: dadnos sacerdotes santos.
Señor, para defender tu causa: dadnos sacerdotes santos.
Señor, para contrarrestar el error: dadnos sacerdotes santos.
Señor, para aniquilar las sectas: dadnos sacerdotes santos.
Señor, para sostener la verdad: dadnos sacerdotes santos.
Señor, para dirigir nuestras almas: dadnos sacerdotes santos.
Señor, para mejorar las costumbres: dadnos sacerdotes santos.
Señor, para desterrar los vicios: dadnos sacerdotes santos.
Señor, para iluminar el mundo: dadnos sacerdotes santos.
Señor para enseñar las riquezas de tu corazón: dadnos sacerdotes santos.
Señor, para hacernos amar la Espíritu Santo: dadnos sacerdotes santos.
Señor, para que todos los ministros sean la luz del mundo y la sal de la tierra: dadnos sacerdotes santos.

Oremos: Corazón de Jesús, Sacerdote Santo, te pedimos con el mayor encarecimiento del alma que aumentes de día en día los aspirantes al sacerdocio y a la vida religiosa, y que los formes según los designios de tu amante Corazón. Sólo así conseguiremos sacerdotes santos, y pronto en el mundo no habrá más que un sólo rebaño y un sólo Pastor. Así sea


Oración del Papa Clemente XI



Creo, Señor,
haz que crea con más firmeza;
espero, haz que espere con más confianza;
me arrepiento, haz que tenga mayor dolor.
Te adoro como primer principio;
te deseo como último fin;
te alabo como bienhechor perpetuo;
te invoco como defensor propicio.
Dirígeme con tu sabiduría,
átame con tu justicia,
consuélame con tu clemencia,
protégeme con tu poder.

Te ofrezco, Señor, mis pensamientos,
para que se dirijan a ti;
mis palabras, para que hablen de ti;
mis obras, para que sean tuyas,
mis contrariedades, para que las lleve por ti.

Quiero lo que quieras, quiero porque quieres,
quiero como lo quieres, quiero hasta que quieras.

Señor, te pido que ilumines mi entendimiento,
inflames mi voluntad,
limpies mi corazón,
santifiques mi alma.

Que me aparte de mis pasadas iniquidades,
rechace las tentaciones futuras,
corrija las malas inclinaciones,
practique las virtudes necesarias.

Concédeme, Dios de bondad, amor a ti, odio a mí,
celo por el prójimo y desprecio a lo mundano.

Que sepa obedecer a los superiores, ayudar a los inferiores,
aconsejar a los amigos y perdonar a los enemigos.
Que venza la sensualidad con la mortificación,
la avaricia con la generosidad,
la ira con la bondad,
la tibieza con la piedad.

Hazme prudente en los consejos,
constante en los peligros,
paciente en las contrariedades,
humilde en la prosperidad.

Señor, hazme atento en la oración,
sobrio en la comida,
constante en el trabajo,
firme en los propósitos.

Que procure tener inocencia interior,
modestia exterior,
conversación ejemplar y vida ordenada.

Haz que esté atento a dominar mi naturaleza,
a fomentar la gracia,
servir a tu ley
y a obtener la salvación.

Que aprenda de ti qué poco es lo terreno,
qué grande lo divino,
qué breve el tiempo,
qué durable lo eterno.

Concédeme preparar la muerte,
temer el juicio,
evitar el infierno
y alcanzar el paraíso.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.




Clemente XI (Urbino, 23 de julio de 1649 - Roma, 19 de marzo de 1721). Papa nº 243 de la Iglesia católica entre 1700 y 1721. Condenó el jansenismo y la contaminación china y malabar en la liturgia. Apoyó la lucha contra los turcos.

Oración a Cristo Rey



¡Oh Cristo Jesús! Os reconozco por Rey universal. Todo lo que ha sido hecho, ha sido creado para Vos. Ejerced sobre mí todos vuestros derechos.

Renuevo mis promesas del Bautismo, renunciando a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y prometo vivir como buen cristiano. Y muy en particular me comprometo a hacer triunfar, según mis medios, los derechos de Dios y de vuestra Iglesia. 

¡Divino Corazón de Jesús! Os ofrezco mis pobres acciones para que todos los corazones reconozcan vuestra Sagrada Realeza, y que así el reinado de vuestra paz se establezca en el Universo entero. Amén.

(Indulgencia plenaria, una vez al día, con las condiciones de costumbre)


Oración al glorioso San José (SS Leon XIII)





A Vos, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación;
y, después de invocar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, 
solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio.
Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos volváis benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.

Proteged, oh providentísimo Custodio de la Sagrada Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y corrupción; asistidnos propicio, desde el Cielo, fortísimo libertador nuestro en esta lucha con el poder de las tinieblas; y, como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús del inminente peligro de su vida, así, ahora, defended la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio, para que, a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir y alcanzar en el Cielo la eterna felicidad. Amén


Biografía de SS León XIII



León XIII, de nombre secular Vincenzo Gioacchino Raffaele Luigi Pecci (Carpineto Romano, Estados Pontificios, actual Italia,2 de marzo de 1810 - Roma, Reino de Italia, 20 de julio de 1903), fue el papa n.º 2561 de la Iglesia católica. Su pontificado se desarrolló entre 1878 y 1903 (25 años) siendo uno de los más largos de la historia. 
Los primeros años de su pontificado quedaron marcados por una serie de iniciativas académicas: la fundación de un nuevo instituto en Roma para el estudio de la filosofía y la teología, centros de estudio de las Escrituras y un centro astronómico. Se abrieron los archivos del Vaticano, tanto a los estudiosos católicos como a los no católicos.
Su largo pontificado significó un acercamiento de la Iglesia a las realidades del mundo moderno. Frente al creciente problema obrero, en 1891 dio a conocer la Encíclica Rerum novarum (Acerca de las nuevas cosas). La misma deploraba la opresión y virtual esclavitud de los numerosísimos pobres por parte de «un puñado de gente muy rica» y preconizaba salarios justos y el derecho a organizar sindicatos (preferiblemente católicos), aunque rechazaba vigorosamente el socialismo y mostraba poco entusiasmo por la democracia. Las clases y la desigualdad, afirmaba León XIII, constituyen rasgos inalterables de la condición humana, como son los derechos de propiedad. Condenaba el socialismo como ilusorio y sinónimo del odio y el ateísmo.
El realismo político y la habilidad diplomática de León XIII permitieron poner fin a la hostilidad del régimen imperial alemán hacia los católicos (abandono por el canciller Otto von Bismarck de la Kulturkampf en 1879 y visita a Roma del emperador Guillermo II de Alemania en 1888). Igualmente, propugnó el fin de la confrontación entre la Iglesia francesa y la Tercera República, avalando la participación de los católicos franceses en el régimen republicano. Por el contrario, mantuvo el enfrentamiento numantino con el Estado italiano, insistiendo en el boicot de los católicos italianos a la vida política nacional.
León XIII pensaba que el servicio diplomático papal debía desempeñar un papel de primer orden tanto en la consolidación de la disciplina interna de la Iglesia como en la conducción de las relaciones Iglesia-Estados. En 1885, España, Alemania y R.U recurrieron a él como mediador en la disputa sobre la posesión de las Islas Carolinas, en el Pacífico y España las consiguió, pero a contrapartida el II Reich las Marshall. Y en 1899 el zar Nicolás II de Rusia y la reina Guillermina I de los Países Bajos se beneficiaron de sus buenos oficios en el intento de convocar una conferencia de paz de todos los países de Europa.
Reflexionando sobre la diplomacia vaticana con ayuda de las obras de santo Tomás de Aquino, replanteó en su encíclicaImmortale Dei (1886) la relación entre la Santa Sede y los Estados-nación. El nuncio papal, en opinión de León XIII, era el representante de la soberanía espiritual del Papa del mismo modo que un embajador representa la soberanía política de su país.
Reforzó los lazos con la Iglesia norteamericana, fomentando la expansión del catolicismo en Estados Unidos. Con todo ello, León XIIIcontribuyó a dotar a la Iglesia de un nuevo protagonismo a escala mundial, reforzado por dos tipos de iniciativas suyas: por un lado, el acercamiento a la Comunión Anglicana y a los ortodoxos griegos, que inició la tendencia ecuménica de los papas del siglo XX; y por otro, el impulso de la acción misionera, especialmente en África.
Tuvo especial interés en promover el rezo del Santo Rosario, al cual dedicó diversas encíclicas. Cabe mencionar que, a inicios de su papado, se produjo la muerte de santa Bernadette Soubirous (16 de abril de 1879), vidente de Lourdes, a quien León XIII enviara la bendición antes de morir. La Virgen María quien, bajo la advocación de Nuestra Señora de Lourdes, dijera de sí misma «Yo soy laInmaculada Concepción», se había presentado -según el relato de Bernadette- con un rosario en sus manos, lo que no pasaría desapercibido a la mente del Pontífice.
En sus veinticinco años de papado llegó a nombrar un total de 147 cardenales en 27 consistorios.

Algunas encíclicas

  • Inscrutabili Dei consilio, programas del pontificado, versa sobre los problemas generales que atañen a la Iglesia y a la fe (21 de abril de 1878).
  • Quod Apostolici muneris, condenando el socialismo (28 de diciembre de 1878).
  • Æterni Patris, sobre la inexistencia de conflicto entre fe y ciencia (4 de agosto de 1879).
  • Arcanum Divinae, sobre la familia católica (10 de febrero de 1880).
  • Diuturnum illud, sobre la autoridad civil en los países (29 de junio de 1881).
  • Auspicato concessum, sobre san Francisco de Asís (17 de septiembre de 1882).
  • Supremi apostolatus officio, sobre la devoción al Santo Rosario (1 de septiembre de 1883).
  • Humanum genus, condena del relativismo filosófico y moral de la masonería (20 de abril de 1884). Comienza afirmando que la raza humana se separó en dos grupos opuestos: la Iglesia de Jesucristo (los que luchan por la verdad y la virtud) y el reino de Satanás (los que «rehúsan obedecer a la ley divina y eterna, y obran sin cesar o como si Dios no existiera o positivamente contra Dios»3 ).
  • Superiore anno, sobre el rezo del Santo Rosario (30 de agosto de 1884).
  • Immortale Dei, sobre el papel de los católicos en el estado moderno (1 de noviembre de 1885).
  • Spectata fides, sobre la educación cristiana (27 de noviembre de 1885).
  • Quod multum, sobre la libertad de la Iglesia católica (22 de agosto de 1886).
  • Vi è ben noto, sobre la implantación del Santo Rosario en la vida cotidiana (20 de septiembre de 1887).
  • In plurimis, propugnando la definitiva abolición de la esclavitud (5 de mayo de 1888).
  • Libertas, sobre la libertad y el liberalismo (20 de junio de 1888).
  • Paterna caritas, sobre la sujeción de toda la Iglesia al primado romano (25 de julio de 1888).
  • Exeunte iam anno, sobre el correcto ejercicio de la vida cristiana (25 de diciembre de 1888).
  • Quamquam pluries, sobre la devoción a san José (15 de agosto de 1889).
  • Sapientiae christianae, sobre los cristianos en su condición de ciudadanos de los respectivos países (10 de enero de 1890).
  • Dall'alto dell'Apostolico Seggio, condena de la masonería en Italia (15 de octubre de 1890).
  • Catholicae Ecclesiae, sobre la persistencia de la esclavitud en tierras de misión (20 de noviembre de 1890).
  • Rerum novarum, sobre las relaciones de capital y trabajo (15 de mayo de 1891).
  • Octobri mense, sobre la devoción al Santo Rosario, especialmente en el mes de octubre (22 de septiembre de 1891).
  • Magnae Dei Matris, sobre la devoción al Santo Rosario (8 de septiembre de 1892).
  • Inimica vis, condena de la francmasonería (8 de diciembre de 1892).
  • Custodi di quella fede, condenando la masonería (8 de diciembre de 1892).
  • Providentissimus Deus, sobre el estudio de las Sagradas Escrituras (18 de noviembre de 1893).
  • Laetitiae sanctae, encomendando la devoción al Santo Rosario (8 de septiembre de 1893).
  • Iucunda semper expectatione, sobre el rezo del Santo Rosario (8 de septiembre de 1894).
  • Adiutricem, sobre la devoción a la Virgen María (5 de septiembre de 1895).
  • Satis cognitum, sobre la unidad de la Iglesia católica (29 de junio de 1896).
  • Fidentem piumque animum, sobre el rezo del Santo Rosario (20 de septiembre de 1896).
  • Divinum illud munus, sobre la constante presencia del Espíritu Santo (9 de mayo de 1897).
  • Augustissimae Virginis Mariae, sobre la devoción a la Virgen María (12 de septiembre de 1897).
  • Diuturni temporis, sobre él rezo del Santo Rosario (5 de septiembre de 1898).
  • Tametsi futura prospicientibus, sobre la figura de Cristo Redentor (1 de noviembre de 1900).
  • Mirae Caritatis, sobre la Eucaristía (28 de mayo de 1902).
  • Fin dal principio, sobre la formación de los sacerdotes (8 de diciembre de 1902).
  • Dum multa, sobre la legislación matrimonial (24 de diciembre de 1902).

sábado, 15 de agosto de 2015

Magníficat

Audio by The Daughters of Mary

El Magníficat es un cántico y una oración católica que proviene del evangelio de San Lucas. Reproduce las palabras que, según este evangelista, María, madre de Jesús, dirige a Dios en ocasión de su visita a su prima Isabel (Lucas 1:39-45), esposa del sacerdote Zacarías. Isabel llevaba en su seno a Juan el Bautista (Lucas 1:5-25).

El nombre de la oración está tomado de la primera frase en latín, que reza: Magnificat anima mea Dominum. Según la tradición, el encuentro de María e Isabel habría tenido lugar en Ain Karim (también conocida como Ein Kerem), pequeña población situada siete kilómetros al oeste de Jerusalén, en la montaña de Judea, cuyo nombre significa «fuente del viñedo». El pasaje bíblico fue motivo de minuciosos análisis por parte de biblistas y exégetas, así como de comentarios en variados documentos de la Iglesia. Dentro de la Liturgia de las Horas, el «Magníficat» es el canto evangélico empleado en el rezo de las vísperas. Este cántico es hoy uno de los pasajes bíblicos más famosos relacionados con María, madre de Jesús, reconocido en el cristianismo como una síntesis del ideario que ella vivió.


La Virgen del Magnificat (en italiano, Madonna del Magnificat, o también Madonna con il Bambino e cinque angeli), cuadro destacado del maestro renacentista Italiano Sandro Botticelli. 


CÁNTICO DE LA VIRGEN MARÍA:
«Magníficat» (Lc 1, 46-55)


Latín

46 Magníficat * ánima mea Dóminum:

47 Et exsultávit spíritus meus * in Deo, salutári meo.

48 Quia respéxit humilitátem ancíllae suae: * ecce enim ex hoc beátam me dicent omnes generatiónes.

49 Quia fecit mihi magna qui potens est: * et sanctum nomen ejus.

50 Et misericórdia ejus a progénie in progénies * timéntibus eum.

51 Fecit poténtiam in bráchio suo: * dispérsit supérbos mente cordis sui.

52 Depósuit poténtes de sede, * et exaltávit húmiles.

53 Esuriéntes implévit bonis: * et dívites dimísit inánes.

54 Suscépit Israël, púerum suum, * recordátus misericórdiae suae.

55 Sicut locútus est ad patres nostros, * Abraham, et sémini ejus in saécula.





Español

46 Proclama mi alma la grandeza del Señor,

47 se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

48 porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

49 porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo,

50 y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

51 Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,

52 derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,

53 a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

54 Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia

55 -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.



El Angelus



El Ángelus: cuadro del pintor realista francés Jean F. Millet.
En medio de un llano desértico, los dos campesinos se recogen en su plegaria. Sus caras quedan en sombra, mientras que la luz destaca los gestos y las actitudes, consiguiendo expresar un profundo sentimiento de recogimiento.


El Angelus es una devoción católica en recuerdo de la Anunciación y Encarnación del Verbo. Toma su nombre de sus primeras palabras en la versión latina, Angelus Domini nuntiavit Mariæ. Consta de tres textos que resumen el misterio. Se recitan de manera alternante un versículo y la respuesta. Entre cada uno de los tres textos se recita el Ave María.

Su redacción es atribuida por algunos al Papa Urbano II y por otros al Papa Juan XXII. La costumbre que existe de recitarla tres veces al día se le atribuye al rey francés Luis XI, quien en 1472 así se dice que lo ordenó.
Durante el tiempo pascual, en su lugar se acostumbra rezar el Regina Coeli.
Se reza tres veces al dia: a las 6, a las 12 y a las 18 horas.


La Anunciación: retablo realizado por el pintor toscano del Renacimiento Fra Angelico, sobrenombre de Guido di Pietro da Mugello (1400-1455). Está realizado en oro y temple sobre tabla, y fue pintado hacia 1426.


ANGELUS


Angelus Dómini nuntiávit Maríæ.
Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave María, grátia plena, Dóminus tecum; benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hora mortis nostræ. Amen.

Ecce ancílla Dómini.
Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave María . . .

Et Verbum caro factum est.
Et habitávit in nobis.
Ave María . . .

Ora pro nobis, sancta Dei Génitrix.
Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Orémus.—Grátiam tuam, quaésumus, Dómine, méntibus nostris infúnde: ut qui, Angelo nuntiánte, Christi Fílii tui Incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. Amen.







El ángel del Señor anunció a María.

Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. 
Dios te salve María, llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tu eres entre todas las mujeres,
Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra. 
Dios te salve María . . .

Y el Verbo se hizo carne.
Y habitó entre nosotros. 
Dios te salve María . . .

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Oración—Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


Acto de desagravio al Sagrado Corazón de Jesús (Pio XI)


Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.
Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.


Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por vos fundada.

¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que vos mismo ofrecisteis un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.

¡Oh benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Breve biografía de SS Pio XI


En su despacho y junto a quién sería su sucesor, el Cardenal Eugenio Pacelli, futuro Pio XII


Pío XI, de nombre secular Achille Damiano Ambrogio Ratti (Desio, Reino de Lombardía-Venecia, 31 de mayo de 1857 - Ciudad del Vaticano, 10 de febrero de 1939), fue el 259.º papa de la Iglesia católica, entre 1922 y 1939, con lo que su papado abarca casi todo el período de entreguerras. Por su extensa actividad, Pío XI habría de merecer diversos títulos: «el Papa de las encíclicas», por haber escrito una treintena de estas; «el Papa de los concordatos», al buscar mejorar las condiciones de la Iglesia en diversos países mediante la firma de 23 convenios; «el Papa de la Acción Católica», pues uno de los principales objetivos de su pontificado fue organizar a los laicos a través de la Acción Católica, con el fin de cristianizar todos los sectores de la sociedad; «el Papa de las misiones», por su impulso a la actividad misionera y, «el Papa de las canonizaciones», por haber elevado a los altares a 33 santos y haber dado cauce en su pontificado a 500 beatificaciones. Entre los santos proclamados por este Papa se encuentran san Tomás Moro, san Juan María Vianney, san Roberto Belarmino, por decir algunos. Entre las canonizaciones más recordadas se encuentran las de santa Teresa de Lisieux (1925), san Juan Bosco (1934), y santa Bernadette Soubirous, la vidente de Lourdes, esta última proclamada santa durante el Jubileo de la Redención (1933).3 Además, durante su papado también proclamóDoctores de la Iglesia a San Juan de la Cruz y san Alberto Magno.

Consulte sus Encíclicas



Rosarium Beatae Mariae Virginis





LAS QUINCE PROMESAS
DE LA VIRGEN MARÍA
A QUIENES RECEN EL ROSARIO


1.- El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.

2.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3.- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.

4.- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!.

5.- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.

6.- El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en la gracias, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.

7.- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios de la Iglesia.

8.- Quiero que todos los devotos de mi Rosario tenga en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.

9.- Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.

10.- Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.

11.- Todo lo que se me pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.

12.- Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.

13.- Todos los que recen el Rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los bienaventurados del cielo.

14.- Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.

15.- La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.


(La tradición atribuye al beato Alan de la Roche (1428 aprox. - 1475) de la orden de los dominicos el origen de estas promesas hechas por la virgen María. Es mérito suyo el haber restablecido la devoción al santo rosario enseñada por Santo Domingo apenas un siglo antes y olvidada tras su muerte.)



Orationes ab inítio Rosárii dicéndæ (Oraciones al comenzar el Rosario)



Signum Crucis

PER signum Crucis de inimicis nostris libera nos, Deus noster.
In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

Confiteor

CONFITEOR Deo omnipotenti, beatae Mariae semper Virgini, beato Michaeli Archangelo, beato Ioanni Baptistae, sanctis Apostolis Petro et Paulo, et omnibus Sanctis, quia peccavi nimis cogitatione, verbo et opere: mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa. Ideo precor beatam Mariam semper Virginem, beatum Michaelem Archangelum, beatum Ioannem Baptistam, sanctos Apostolos Petrum et Paulum, et omnes Sanctos, orare pro me ad Dominum Deum nostrum. Amen.

Symbolum Apostolorum

CREDO in Deum Patrem omnipotentem, Creatorem caeli et terrae. Et in Iesum Christum, Filium eius unicum, Dominum nostrum, qui conceptus est de Spiritu Sancto, natus ex Maria Virgine, passus sub Pontio Pilato, crucifixus, mortuus, et sepultus, descendit ad inferos, tertia die resurrexit a mortuis, ascendit ad caelos, sedet ad dexteram Dei Patris omnipotentis, inde venturus est iudicare vivos et mortuos. Credo in Spiritum Sanctum, sanctam Ecclesiam catholicam, sanctorum communionem, remissionem peccatorum, carnis resurrectionem, vitam aeternam. Amen.

1 Pater noster



PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.
3 Ave Maria

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

1 Gloria

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Oratio Fatima

O MI IESU, dimitte nobis debita nostra, libera nos ab igne inferni, conduc in caelum omnes animas, praesertim illas quae maxime indigent misericordia tua.


Meditationes Rosarii


I. Mysteria Gaudiosa (lunes y jueves )


  • Primo, Beátæ Maríæ Vírginis anuntiatiónem contemplámur, et humílitas pétitur.
  • Secundo, Beátæ Maríæ Vírginis visitatiónem contemplámur, et charitas ad fratres pétitur.
  • Tertio, Dómini Nóstri Iésu Chrísti nativitátem contemplámur, et paupertátis spíritus pétitur.
  • Quarto, Dómini Nóstri Iésu Chrísti presentatiónem in templo contemplámur, et obediéntia pétitur.
  • Quinto, Dómini Nóstri Iésu Chrísti inventiónem in templo contemplámur, et Déum inquæréndi volúntas pétitur.




II. Mysteria dolorosa (martes y viernes)


  • Primo, Dómini Nóstri Iésu Chrísti oratiónem in horto contemplamur, et dólor pro peccatis nostris pétitur.
  • Secundo, Dómini Nóstri Iésu Chrísti flagellatiónem contemplamur, et córporum nostrórum mortificátio pétitur.
  • Tertio, Dómini Nóstri Iésu Chrísti spinis coronationem contemplamur, et supérbiæ mortificatio pétitur.
  • Quarto, Dómini Nóstri Iésu Chrísti crucis baiulatiónem contemplamur, et patiéntia in tribulatiónibus pétitur.
  • Quinto, Dómini Nóstri Iésu Chrísti crucifixiónem et mortem contemplamur, et súi ipsíus donum ad animárum redemptiónem pétitur.



III. Mysteria gloriosa (miércoles, sábado y domingo)


  • Primo, Dómini Nóstri Iésu Chrísti resurrectiónem contemplamur, et fídes pétitur.
  • Secundo, Dómini Nóstri Iésu Chrísti in cælum ascensiónem contemplamur, et spes pétitur.
  • Tertio, Spíritus Sáncti descensiónem contemplamur, et cháritas ad Deum pétitur.Quarto, Beátæ Maríæ Vírginis in cælum assumptiónem contemplamur, et bene moriéndi gratia pétitur.
  • Quinto, Beátæ Maríæ Vírginis coronatiónem contemplamur, et fidúcia in María Regína Nostra pétitur.


Orationes ad Finem Rosarii Dicendae


Salve Regina

SALVE, Regina, mater misericordiae, vita, dulcedo, et spes nostra, salve. Ad te clamamus exsules filii Hevae. Ad te suspiramus, gementes et flentes in hac lacrimarum valle.Eia, ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes oculos ad nos converte. Et Iesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exsilium ostende. O clemens, O pia, O dulcis Virgo Maria. Amen.

V. Ora pro nobis, sancta Dei Genetrix.
R. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.

OremusOmnipotens sempiterne Deus, qui gloriosae Virginis Matris Mariae corpus et animam, ut dignum Filii tui habitaculum effici mereretur, Spiritu Sancto cooperante, praeparasti: da, ut cuius commemoratione laetamur; eius pia intercessione, ab instantibus malis, et a morte perpetua liberemur. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.

Litaniae Lauretanae

Kyrie, eleison.

R. Kyrie, eleison.
Christe, eleison.
R. Christe, eleison.
Kyrie, eleison.
R. Kyrie, eleison.
Christe, audi nos.
R. Christe, audi nos.
Christe, exaudi nos.
R. Christe, exaudi nos.
Pater de caelis Deus,
R. miserere nobis.
Fili Redemptor mundi Deus,
R. miserere nobis.
Spiritus sancte Deus,
R. miserere nobis.
Sancta Trinitas, unus Deus,
R. miserere nobis.

Sancta Maria,
R. ora pro nobis.

Sancta Dei Genetrix,
R. ora pro nobis.

Sancta Virgo virginum,
R. ora pro nobis.

Mater Christi,
R. ora pro nobis.

Mater Ecclesiae,
R. ora pro nobis.

Mater Divinae gratiae,
R. ora pro nobis.

Mater purissima,
R. ora pro nobis.

Mater castissima,
R. ora pro nobis.

Mater inviolata,
R. ora pro nobis.

Mater intemerata,
R. ora pro nobis.

Mater amabilis,
R. ora pro nobis.

Mater admirabilis,
R. ora pro nobis.

Mater boni Consilii,
R. ora pro nobis.

Mater Creatoris,
R. ora pro nobis.

Mater Salvatoris,
R. ora pro nobis.

Virgo prudentissima,
R. ora pro nobis.

Virgo veneranda,
R. ora pro nobis.

Virgo praedicanda,
R. ora pro nobis.

Virgo potens,
R. ora pro nobis.

Virgo clemens,
R. ora pro nobis.

Virgo fidelis,
R. ora pro nobis.

Speculum iustitiae,
R. ora pro nobis.

Sedes sapientiae,
R. ora pro nobis.

Causa nostrae laetitiae,
R. ora pro nobis.

Vas spirituale,
R. ora pro nobis.

Vas honorabile,
R. ora pro nobis

Vas insigne devotionis,
R. ora pro nobis.

Rosa mystica,
R. ora pro nobis.

Turris Davidica,
R. ora pro nobis.

Turris eburnea,
R. ora pro nobis.

Domus aurea,
R. ora pro nobis.

Foederis arca,
R. ora pro nobis.

Ianua caeli,
R. ora pro nobis.

Stella matutina,
R. ora pro nobis.

Salus infirmorum,
R. ora pro nobis.

Refugium peccatorum,
R. ora pro nobis.

Consolatrix afflictorum,
R. ora pro nobis.

Auxilium Christianorum,
R. ora pro nobis.

Regina Angelorum,
R. ora pro nobis.

Regina Patriarcharum,
R. ora pro nobis.

Regina Prophetarum,
R. ora pro nobis.

Regina Apostolorum,
R. ora pro nobis.

Regina Martyrum,
R. ora pro nobis.

Regina Confessorum,
R. ora pro nobis.

Regina Virginum,
R. ora pro nobis.

Regina Sanctorum omnium,
R. ora pro nobis.

Regina sine labe originali concepta,
R. ora pro nobis.

Regina in caelum assumpta,
R. ora pro nobis.

Regina Sanctissimi Rosarii,
R. ora pro nobis.

Regina familiae,
R. ora pro nobis.

Regina pacis,
R. ora pro nobis.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
R. parce nobis, Domine.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
R. exaudi nobis, Domine.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
R. miserere nobis.

V. Ora pro nobis, Sancta Dei Genetrix,
R. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.


Oremus
Concede nos famulos tuos, quaesumus, Domine Deus, perpetua mentis et corporis sanitate gaudere: et gloriosa beatae Mariae semper Virginis intercessione, a praesenti liberari tristitia, et aeterna perfrui laetitia. Per Christum Dominum nostrum.
R. Amen.



Agradecemos a Radio Cristiandad por los audios